Análisis Test del Dibujo. Dibujo y Personalidad de Vels.
EL SEXO EN LOS DFH Y LAS DIFERENCIAS
Tests Psicológicos Psicodiagnóstico
Anónimo Miércoles 29 de Agosto del año 2007 / 18:46

EL SEXO EN LOS DFH Y LAS DIFERENCIAS

ENTRE UNO Y OTRO

        Nunca deberíamos olvidar que una prueba psicológica refleja sólo un momento de la vida de un individuo y no puede considerarse nunca como un registro de todo su comportamiento y progreso vital y psicológico. Sin embargo, el modo como trata cada sujeto el dibujo de su propia figura y la del  sexo contrario, nos puede dar información acerca de nuestro comportamiento sexual y la relación, sana o enferma, del Yo con el otro sexo.

        También podemos informarnos sobre la identificación sexual con relación a las figuras parentales y a la autoridad.

        No obstante, para llegar a conclusiones evidentes, es necesario, en todos los casos, tener en cuenta el tipo de educación recibida, el nivel de comprensión afectiva que vivió el sujeto en su infancia, si los padres estaban bien o mal avenidos, el tipo de relación del sujeto con sus hermanos o hermanas, el nivel socio-económico, la identificación o no con la profesión, ser o no huérfano, estar o no en paro, y un largo etc., pues, todo esto puede influir notablemente en el significado psicológico de los DFH.

1. Se dibuja primero la figura del sexo opuesto.

        Este hecho, puede indicar confusión en las identificaciones sexuales. Otro tanto ocurre, cuando el sujeto que se está analizando, hace preguntas  sobre el sexo que debe dibujar. Dibujar primero la figura contraria al propio sexo, si es un hombre quien la realiza, el sujeto puede identificarse más con lo femenino, que con las tendencias de su propio sexo. Posible homosexualidad latente o manifiesta. Si se trata de una mujer, la identificación con lo masculino y las posibles tendencias lesbianas pueden ser las causas.

        Sin embargo, según las experiencias de Koppitz y de Phelan, no se ha podido comprobar estadísticamente la anterior interpretación. Lo que Phelan demostró, estadísticamente, es que quien dibuja primero la figura del sexo contrario ha recibido una educación influida notablemente por la madre (o por su sustituta), si se trata de un varón; o por el padre, si se trata de una f‚mina.

        "De 5.000 examinados adultos, dice la Dra. Koppitz, el 87 % dibujó primero la figura de su propio sexo. De 16 homosexuales manifiestos, 13 dibujaron primero el sexo opuesto. Ambos hechos, sugieren que lo habitual es que un grupo no seleccionado de personas, dibuje primero su propio sexo, y un grupo seleccionado de homosexuales dibuje primero el sexo opuesto". Sin embargo, aclara la Dra. Koppitz, "ello no significa, evidentemente, que todo individuo que dibuja primero el sexo opuesto, sea homosexual".

        "He encontrado -sigue la Dra. Koppitz- las siguientes explicaciones para algunos de los casos anteriormente citados: En los que la primera figura dibujada pertenecía al sexo opuesto, se puede sospechar inversión sexual, confusión de la identificación sexual, intenso apego o dependencia con respecto a otro individuo del sexo opuesto".

        Nosotros hemos observado en 20 o más casos, que los individuos que estaban fuertemente identificados con la madre y en clara dependencia de la misma, destacaban en la fémina el dominio del mentón, ensanchaban los hombros y el tamaño de la figura femenina, generalmente, era mayor que la del varón.

2. La figura femenina más grande que la del varón

        Se ha observado este signo en personas que glorificaban la imago materna, generalmente, con sentimientos de apego, de dependencia y de admiración.

Pero, paradójicamente, el mayor tamaño de la figura femenina sobre la masculina, dibujada por varones, se encuentra también en sujetos que han sido rechazados por la madre o por su partenaire.

3. Dibujo más grande y detallado de la figura del propio sexo

        Este signo puede tener alguna de estas explicaciones:

        a) El sujeto se sobrevalora a si mismo en detrimento de la opinión que le merecen las personas del sexo contrario.

        b) El examinado se identifica sexualmente con el padre y, en su inconsciente lo intenta sustituir o emular conscientemente.

        c) Tendencias homosexuales latentes o manifiestas.

       

        La homosexualidad, aún hoy, sigue siendo mal vista por un elevado número de personas y esta es la causa por la que en muchos casos, no claros en el resultado de las pruebas, no nos pareció correcto, en las entrevistas, preguntar directamente sobre esta cuestión a algunos sujetos examinados. La incidencia de una homosexualidad oculta, en la mayor parte de trabajos, suele ser mínima, si el sujeto mantiene un comportamiento discreto. Por otro lado, siempre hemos sido partidarios de no llegar a conclusiones arriesgadas, como hacen algunos autores. Colocar a una persona el cartelito de "homosexual", basándonos únicamente en indicios tomados de las teorías psicoanalíticas, creemos que es una temeridad irresponsable, sobre todo cuando nuestra experiencia, no es una experiencia clínica, sino una labor de selección y de promoción de personal para los diferentes puestos de trabajo en las empresas.

4. Dibujo de la figura femenina con un tamaño más pequeño.-

        Algunos autores interpretan el dibujo de la figura femenina más pequeña, como signo revelador de una relación matrimonial armónica, como indicio de buena compenetración en las relaciones hombre-mujer, con independencia que el dibujo sea realizado por una fémina o por un varón. Nosotros no hemos podido comprobar esta interpretación. Si bien no tenemos base para opinar lo contrario, estimamos que este signo es demasiado simple para que indique, por si sólo, una comunicación normal y comprensiva en las relaciones del Yo con el otro sexo, por lo que aconsejamos buscar otros indicadores que corroboren esta interpretación.

        El tipo de relación matrimonial, es importante en el caso de la selección de candidatos a directivos, ya que las desavenencias matrimoniales suelen trascender en el modo de dirigir y tratar el candidato a sus empleados. Siempre aconsejo a las empresas que, antes de tomar a cualquier hombre clave en la dirección de un negocio, traten de conocer a la pareja. Esto se resuelve invitando a cenar al candidato, o candidata, y a su pareja y procurando que un buen vino abreaccione a los invitados.

5. Figura femenina muy pequeña en relación a la del varón.-

        Si el DFH ha sido realizado por una mujer, puede denotar desprecio por el propio sexo o sentimiento de inferioridad frente al varón. Puede indicar también, que la mujer sobrevalora a su partenaire o a sus hermanos.

        Si el dibujo ha sido realizado por un varón, la disminución o peyoratización de la figura femenina, supone un desprecio al otro sexo. Esta marginación a la importancia de la mujer, puede indicar que el sujeto sobrevalora sus ideas y sentimientos e infravalora las ideas y sentimientos de las personas del otro sexo, o de su partenaire. Detrás de esta actitud de minusvalorización del sexo opuesto, puede haber una homosexualidad latente o declarada, especialmente si el dibujo de la figura femenina está peor tratado en sus rasgos faciales y corporales y presenta notables distorsiones.

6. Figura femenina más grande y mejor tratada que la del varón.-

        Si el dibujo ha sido realizado por una mujer, la fémina en cuestión tiene la tendencia a destacar los propios valores, el propio rango e importancia, desestimando los valores masculinos o los de su partenaire. Es el caso de algunas feministas que hemos tenido ocasión de examinar. Pero no siempre se trata de mujeres que reivindican los derechos de la mujer atacando o despreciando el "machismo" del varón, ni tampoco de féminas con tendencias homosexuales. Esta diferencia en el tratamiento de las figuras, la hemos observado, mayormente, en mujeres casadas que intentan agrandar su propia figura, su propio atractivo, a base de peluquería, de maquillaje y prendas de vestir más o menos llamativas y provocativas, como una especie de despecho a la marginación. Provocando al varón con ‚estos mensajes de "hembra con fuerte atractivo sexual" reivindican, o quieren reivindicar, su dominio sobre el  macho. Con la apelación de corto-circuito de sus mensajes directos a través del cuerpo, parece que quieren decir: "soy una mujer con muy sexy, mírame bien". De esta manera, sobrealzando los valores eróticos del cuerpo, intentan supercompensar, o al menos compensar, la falta de otros valores.

        Si el dibujo destacando la figura femenina ha sido realizado por un hombre, este sobrevalora el rol de la mujer, sea por querer ser mujer, o por desear la dependencia y apoyo de la madre o de otra mujer que la represente.

7. Representación de las figuras en forma de alambre, en forma geométrica o de modo muy simplificado

        En la mayor parte de casos, se trata de una estratagema para no enfrentarse con el problema de una tarea que desborda las posibilidades de realizar un buen trabajo. Es una manera de evadirse de las situaciones que pueden comprometer al Yo en un fracaso, o de ocultar las propias deficiencias.

        Puede reflejar también escaso inter,s por lo humano o por las relaciones humanas. Es frecuente en ciertos introvertidos, más interesados por los objetos concretos o abstractos, que por las cuestiones sociales y humanitarias. Lo hemos podido comprobar en nuestra batería de tests, concretamente en el  "Test de intereses profesionales", por el bajo porcentaje en la elección de profesiones humanitarias.

       

        Normalmente, cuando las figuras están esquematizadas, se suele dibujar al varón con líneas rectas y a la mujer con líneas curvas, aunque no siempre es así, sobre todo en el caso de las figuras de alambre. (Ver otras interpretaciones en "Monstruos o figuras grotescas").

        EN RESUMEN:

        De una manera general, la figura que recibe más cuidados o se dibuja con mayor esmero y atención en los detalles, suele ser aquella a la que el sujeto imparte mayor energía libidinal, es decir, aquella que es fruto de su predilección, de su amor y admiración, la que atrae mayor interés.

        Si se trata de la figura del propio sexo, puede sospecharse tendencias narcisistas, exhibicionistas y con frecuencia tendencias homosexuales. En todos los casos, cuando los detalles se centran especialmente en la vestimenta, puede ser un indicador de la preocupación del sujeto por las apariencias sociales, por el gusto de "llevar un buen tren de vida" y ostentar ante los demás. Tras de esta "apariencia" de notoriedad social, de lujo y confort, suele ocultarse el drama de la inseguridad interior, el fantasma de los complejos de inferioridad, hecho que nos recuerda la ley de Jung: "Cuando alguien se excede exteriormente en algún sentido, en el inconsciente vive su contrario con la misma fuerza, que en axioma popular es lo mismo que

"dime de que presumes y te diré de que careces". Por tanto, conviene investigar, en este caso, si tras la fachada externa del sujeto hay una actitud encubierta compensadora de sus fallos y deficiencias personales.

        Las mujeres, suelen cuidar más el adorno de su propia figura que los hombres. Por eso, en los DFH femeninos, observaremos, en la mayor parte de casos, un mayor cuidado en las figuras que las representan. En la vida real, la mujer vive más pendiente de la peluquería, de los maquillajes, de los vestidos y de la moda que el hombre. Por esta razón, carece de valor psicológico que la mujer cuide más el dibujo de su propia figura que la de su opuesto.

        Si la mujer descuida el dibujo de su figura y vemos que sabe dibujar, podemos deducir que le falta seguridad en sus propios atractivos y renuncia al rol de seducción o influencia sobre el sexo opuesto. Por el contrario, cuando la mujer dedica mucha atención y cuidado al dibujo que la representa, nos está indicando la importancia que concede a su rol social como mujer.

        Para la mujer, realzar su belleza a través del peinado, del maquillaje, de los vestidos y de las joyas es una necesidad que le impone la propia naturaleza. La hembra atrae, seduce, cautiva y muestra así su "poder". El hombre combate, conquista, intenta ejercer su dominio, pero en la ‚poca actual, a veces muere en el intento y es la mujer la que decide.

        En los juegos infantiles suelen diferenciarse los sexos. Los niños practican juegos rudos, emiten gritos estridentes como los primitivos guerreros, esgrimen sables, pistolas y juguetes agresivos, se revuelcan sobre el barro y se atacan los unos a los otros en sus representaciones guerreras. En cambio, las niñas, rara vez se ensucian los vestidos, cuidan de su tocado, y hasta ahora, pese a los cambios educacionales, siguen jugando con muñecas y haciendo el papel de mamás.

        Estos arquetipos o vivencias del inconsciente, difícilmente pueden ser borrados de los genes hereditarios, pues constituye una herencia atávica que forzosamente seguir  influyendo en el comportamiento, a pesar de los esfuerzos de las feministas por reivindicar su derecho a ser como el varón. La igualdad ante la ley y ante los derechos humanos es justo que la alcance la mujer y que luche por ello, pero mientras el hombre tenga pene y la mujer vagina, la igualdad no ser  posible y no me refiero a la superioridad de un sexo sobre otro, que actualmente está a favor de la mujer, sino al papel que, dentro de la Naturaleza, corresponde a uno y otro sexo.


http://www.grafologiauniversitaria.com/libro_vels.htm

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  1. maribel » centroluzdeacuarioyahoo.14:33 Horas, 26/9/2012


    muy bueno el informe, me sirvio!!


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